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Sigamos corriendo la carrera de la fe.

Jesús Java! ¡Jesús ayuda!

1 Corintios 9:24 - ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero {sólo} uno obtiene el premio? Corred de tal modo qué ganéis.


¿Correr? Cuando nos hablan de este término lo primero que nos llega a la cabeza es competencia, sin embargo, hoy describiré qué tipo de carrera nos dice Pablo en las escrituras. Un hombre de Dios que no sólo da instrucciones, primero que todo aplicó esto así mismo.

Filipenses 3:13-16 – Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.


La vida misma es una carrera y para llegar a la meta debemos de habernos preparado bien, saber manejar el ritmo y mantenernos alineados y firmes hasta el final.


Yo no podría hablar más, si quiera darles más instrucciones, porque la Biblia misma dice claramente sobre este tema lo que tendríamos qué conocer para correr una buena carrera y llegar a la meta que no es más que Jesús, que mejor ejemplo de él que Pablo, a quien dijo e instruyó en las escrituras: Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual así mismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Pablo fue un ejemplo, porque no solo lo dijo sino que lo vivió y este es el mensaje, más que decir que estamos corriendo, vivir en la carrera correcta, no corriendo por hacerlo o estar cansados y agotados, sino más bien obtener el premio y llegar a la meta.


Sabemos que llegarán momentos en donde nos vamos a cansar, agotar, incluso frustrar, pero Pablo nos insta a correr con esperanza y sobre todo con fe, que aunque no veo, espero confiada en la promesa.


Porque confiamos en cuál es nuestro premio, es que corremos sin retroceder, no como para competir con nuestros hermanos, sabiendo que ellos son complementos nuestros como parte del cuerpo de Cristo, sino con la plena convicción de que en algún momento de nuestra vida llegaremos a la meta y obtendremos el premio, ver a Jesús cara a cara.

Ya para finalizar cierro diciendo: para ganar una carrera se necesita trabajo duro, mucho esfuerzo y disciplina; nuestra esperanza descansa en que tenemos a un SER SUPREMO que nos ayuda en esta carrera, y nos promete en Su palabra que es más fácil llevar su carga que la nuestra, para llevar una carrera ligera y sin muchas cargas pesadas es necesario liberase de lo que no sirve y que te impide avanzar, poner los ojos en Cristo y rendirnos ante Su majestuosidad, fortalecernos en Él y Su palabra, esta es la clave para no retroceder y avanzar hacia la meta misma que es nuestro amado Jesús.

Sigue corriendo, sigue avanzando, que Jesús está contigo y no te dejará sola/o.

Soli Deo Gloria! ¡Solo a Dios la Gloria!

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