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Paciencia en mi día a día

La paciencia es una de las virtudes más valiosas que podemos tener, es un don que Dios nos da como fruto del Espíritu Santo. Es cuando toleramos a los demás, pasamos por alto sus errores y sinceramente los perdonamos por sus ofensas. Es soportar las pruebas y esperar paciente y fielmente por la intervención de Dios.


Pero ¿qué pasa en nuestra sociedad? Vivimos en un mundo donde todo va de prisa, donde hay tantas cosas por hacer, asuntos que resolver, y día con día nos vemos envueltos en un caos total. Por eso es necesario hacer una PAUSA en el camino, y reflexionar sobre la PACIENCIA.


¿Por qué todo se quiere a la voz de ya? ¿Vamos por la vida corriendo hacia ninguna parte? ¿Cómo reaccionamos ante las situaciones que se nos presentan? La paciencia es la capacidad de soportar algo sin alterarse.


Hoy en día, pocos consideran que la paciencia sea una virtud. No queremos esperar, y definitivamente no queremos sufrir.


Me ha pasado que me cargo de tantas actividades que quiero cumplir con todo y no dejar nada pendiente para después, y resulta que no hice todo lo que hubiera querido, me frustro y luego llega el mal humor. ¿Te ha pasado? Supongo que sí.



Meditemos en Proverbios 16:32 ‭Más vale ser paciente que valiente; más vale el dominio propio que conquistar ciudades.

Porque si tenemos control sobre nuestro propio enojo, seremos sabios y venceremos nuestras batallas. Y estando bajo la sabiduría y la fuerza de Dios, gobernaremos el propio espíritu.


Hoy es el tiempo de desarrollar la paciencia en nuestras vidas, de hacer un autoexamen e identificar qué cosas o situaciones nos roban la paz. Toma un lápiz y papel, escribe todo aquello que te causa estrés, ansiedad y/o frustración, al finalizar lee tu lista, medita en ello, ora a Dios y entrégale aquello que escribiste para que sea Él ayudándote a ser más paciente y tolerante ante lo que vives día a día.


‭Mateo 7:16-20 nos dice: Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán.


¿Demostramos paciencia en la manera en que vivimos? El amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza, ¿son el resultado de quiénes somos? ¿Yo doy fruto para la gloria de Dios?


Mi deseo es que día a día podamos hacer esa PAUSA que tanto necesitamos, y que sea lo que sea que se nos presente podamos desarrollar la PACIENCIA, recordando que no se logra de un día para otro. Demanda de tiempo y esfuerzo. Sin embargo, podemos intentarlo y con la ayuda de Dios podemos lograrlo. ¡No desistas! ¡Tú puedes!


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