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Hablar con Dios

En el pasado Dios hablaba con los seres humanos directamente, es algo que me impresiona mucho y te comparto que me encantaría escucharlo como en tiempos antiguos. ¿A ti, te pasa lo mismo? ¿Qué piensas? ¿Podemos hablar con Él en la actualidad?


Sin duda, la sola idea de hablar con Dios puede ser intimidante. Muchas personas se preguntan:

¿Cómo puedo hablar con Dios?

¿Sabe quién soy?

¿Qué puedo decirle?

¿En realidad me escucha?

¿Habrá algo en mi vida que pueda interesarle?

¿Querrá que lo moleste con mis cosas?


¿Por qué pensamos así? Como la Biblia revela, Dios sí quiere que hablemos y tengamos una relación personal con Él. ¿Cómo hacerlo? Aquí te comparto:


La manera de comunicarnos con Dios es a través de la oración.

Jesucristo nos enseña cómo orar, Él nos dio un modelo a seguir y este lo encontramos en Mateo 6:5-13.

Muchos suponen que estos versículos, más conocidos como el "Padre Nuestro", registran las palabras que deberíamos repetir cada vez que oramos. Sin embargo, un análisis más profundo revela que Cristo no estaba orando cuando las dijo; simplemente estaba dando un ejemplo de oración. ¿Te confieso algo? Ese ejemplo de oración me encanta, ¿y a ti?


Hoy quiero decirte que cuando vayas a hablar con Dios, lo hagas como si estuvieras hablando con un amigo.

Cuando hablamos con amigos o familiares, demostramos genuino interés por ellos. A medida que la conversación avanza, hay participación de ambos lados.


Esto es básicamente lo que Dios espera cuando hablemos con Él.


Dios quiere que le hablemos con sinceridad de corazón, que lo hagamos de forma humilde, honesta y sincera, que le compartamos nuestras situaciones, emociones y vivencias del día a día. De hecho, Cristo mismo nos advierte acerca de no usar vanas repeticiones al hablar con el Padre. (Mateo 6:7 - Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras).


Recuerda, que la actitud con que nos dirigimos a Dios es importante para Él. Orando en la tranquilidad y en el tiempo que hemos apartado específicamente para ello, con humildad y respeto.

¿Cómo acercarnos a Dios a través de la oración?

Mientras más conocemos a una persona, más fácil es hablar con ella. Primero que todo, debemos conocer a Dios; y Él se da a conocer a través de Su Palabra.


Generalmente, nuestras primeras conversaciones con un nuevo amigo suelen parecer forzadas, como si ninguno supiera qué decir después.


Cuando comenzamos una relación con nuestro Padre celestial, probablemente sentiremos lo mismo. Pero no tenemos de qué preocuparnos. Dios sabe que estamos aprendiendo a comunicarnos con Él. Él nos escuchará sin importar cuán vacilantes o inseguros estemos al expresarle nuestras necesidades o las de otros. Debemos aprender a hablar con Dios de la manera que lo haríamos con un padre amable y afectuoso, pues eso es justamente lo que es (Juan 16:23-27).


Siempre que vayamos a orar, debemos hacerlo como la Biblia lo dice en Mateo 6:6 - Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.


Algunas personas apartan cierto momento del día para la oración, tal como lo hacían el rey David y el profeta Daniel, que encontraban tiempo para orar (Salmos 55:17, Daniel 6:10). Deberíamos sentirnos muy agradecidos por el hecho de poder dirigirnos a Dios cada vez que lo necesitemos, ¡no necesitamos ni siquiera hacer una cita!


Todo lo que tenemos que hacer es empezar a hablar. ¿Será así de sencillo comunicarnos con Dios? Sí, en cierta forma lo es.

¿Cómo nos habla Dios en la actualidad?

Como te comentaba al inicio de este artículo, a mí me encantaría escuchar la voz de Dios como en el pasado, tal vez en este tiempo no sea de esa manera, pero sí podemos escucharlo a través de la Biblia, su palabra escrita, disponible para que la leamos y estudiemos.


Vayamos a Él en oración, busquémoslo en las Escrituras. Hablar con Dios es así de sencillo. No necesitamos más, solo ser nosotros mismos y desbordar nuestro corazón a Él. Tengamos la certeza y la seguridad de que nos escucha.

Para finalizar, te dejo el coro de una canción que habla sobre la oración y que me gustaría meditaras en ella: Hablar con Dios, qué felicidad, no hay dicha mayor para el mortal. Hablar con Dios, hoy tú puedes comenzar, y vas a experimentar en tu vida un cambio real y el gozo del Señor.


Dios te bendiga.


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