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Bondad, algo que todo el mundo necesita

Hoy en día vivimos en un mundo donde siempre estamos corriendo, enfocados en resolver nuestra vida, trabajando, estudiando, haciendo un sinnúmero de cosas, porque claro, es muy importante trabajar, estudiar, superarse en la vida, crecer, suplir nuestras necesidades, pero nos envolvemos tanto en ese sistema y vamos tan rápido que se nos olvida algo tan importante, practicar la bondad, dar amor a otros que carecen de él y que verdaderamente lo necesitan.


El hacer una pausa, sacar un momento de nuestra vida tan afanada  para detenernos a  mirar a nuestro alrededor y ver cuántas personas necesitan amor, muchos una sonrisa, un abrazo, son tantas las carencias y la falta de afecto que tienen, que regalar una sonrisa por más insignificante que pueda ser, es un hermoso acto de bondad; qué privilegiadas somos cuando queremos ser instrumento del Señor y le alegramos el día a alguien; lo he experimentado y de verdad no tiene precio, en momentos de tristeza recibir un mensaje con sólo cinco palabras y cambian mi día por completo.


La Palabra es una prueba fehaciente de que debemos vivir cultivando este fruto del Espíritu como Jesús lo hizo, vemos a Jesús que mostraba su amor y bondad para con los demás, incluso aquellos que podemos pensar no lo merecían, pero si podemos ver que seamos buenos o malos todos necesitamos la bondad. Para mí un ejemplo que puedo traer es cuando Jesús fue entregado por Judas Iscariote a los soldados, Pedro que tenía una espada, la desenvainó e hirió al siervo del sumo sacerdote cortándole una oreja, a lo que Jesús le reprendió y a este soldado tocando su oreja, le sanó (Lucas 22:47-51). Aquí vemos a Jesús practicando la bondad con aquellos que deseaban su muerte. A caso, ¿no es nuestro Jesús el mejor ejemplo de vivir practicando la bondad con otros, sin importar cómo son? 


“Vestíos pues como escogidos de Dios, santos y amados, de corazón compasivo, de bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.” Colosenses 3:12


Como pueblo elegido de Dios, estamos llamados a vestirnos de bondad junto con otras virtudes, la bondad debe ser una característica primordial de nuestras vidas.

Y hace solo unos días meditaba en las múltiples formas que podemos manifestar la bondad a los demás, recordaba que hace unos meses una amiga de la congregación a la cual pertenezco perdió un hermano, el cual tenía varios años luchando contra el cáncer, yo me enteré tarde y no pude asistir al funeral ni estar con ella en ese momento tan doloroso, pero el domingo siguiente en el servicio, mis pastores, como es costumbre, nos mandan a saludarnos, pues muchos nos limitamos a saludar a las personas que nos quedan más cerca, a lo que yo quise irme hasta atrás a saludar a los hermanos, en uno de los últimos asientos estaba ella, llorando, yo me le acerqué, me senté a su lado y le di un fuerte abrazo, no le dije una palabra, sólo la abracé y estuve con ella así como por cinco minutos, luego volví a mi asiento. En la noche, tarde ya, me iba a dormir y ella me escribe y me dijo estas palabras: muchas gracias por el abrazo que me diste esta mañana, no sabes lo que yo, en medio de mi dolor, porque ha sido muy fuerte para mí perder mi hermano, estaba pidiéndole al Señor que alguien me diera un fuerte abrazo y el Señor te usó a ti. En el momento no dije nada porque al instante comencé a llorar, y entendí y le sigo pidiendo al Padre que a pesar de lo que esté pasando pueda manifestar la bondad para con otros; para mí, es lo más hermoso. 

No somos perfectas, pero el deseo del Padre es que vivamos este hermoso fruto del espíritu, manifestando bondad, amor para con otros así como otros lo manifiestan con nosotros, a eso fuimos llamadas. 


Dios les bendiga.







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