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Vivir con propósito: Una decisión de cada día

"según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado"

Efesios 1:4-6


Saber que desde antes de la fundación del mundo, Dios ya había pensado en ti y en mí, había determinado un hermoso propósito para nosotros y había señalado un camino por el que deberíamos transitar, debe ser causa de gozo y deleite a nuestro corazón. Y es que en esta verdad es que tiene sentido nuestra existencia, en que fuimos creados por medio de Él y para Él, tal como establece también Colosenses 1:16.

Partiendo de esto, resulta entendible que el ser humano se sienta vacío y perdido mientras viva apartado de Dios y sin reconocerle. Porque es que su diseño no está respondiendo al motivo de su creación ni tampoco se está alimentando de la fuente correcta.


De ahí la importancia de que respondamos al llamado de vivir con verdadero propósito. No podemos pretender llamar vida a aquello que acontece lejos del Creador de la misma ni tampoco se ajusta a lo que Él ha determinado.


“Vivir con propósito” es una invitación que Dios nos hace constantemente, como un Padre que ama a sus hijos y que no quiere que ninguno de ellos se pierda (1 Timoteo 2:4). Es la puerta que Jesús abrió al morir por nosotros, para que entremos en ella y tengamos vida en abundancia, pudiendo presentarnos limpios ante el Señor. Es la alerta que nuestro espíritu nos grita con vehemencia, sobre todo cuando observa que andamos por la carne y enfocados en lo temporal.

La pregunta es: ¿Cómo responder a este llamado? ¿Qué puedo hacer para vivir con propósito?


Primero, toma la decisión. Sí, porque esto depende de ti. Por más que yo te ame, no puedo hacerlo por ti. Fíjate que el mismo Dios que tiene amor inagotable hacia nosotros, mucho menos nos obliga… porque esto se trata de amor, de decisión, de fe.


Decide en tu corazón creer en aquel que murió por ti en la cruz y permítele que se establezca sobre tu vida como tu Señor y Salvador. Prepárate para dejar atrás el viejo hombre, así como toda carga que te obstaculiza recorrer este camino, y abraza la verdad de que eres hecha nueva en sus manos.

Segundo, propónte llenarte cada día más de Él. En un mundo que se afana por desviarte, entretenerte, dormirte, anestesiarte… manténte despierta y ocúpate tú en seguir conectada a la fuente, en amar a Dios por encima de todas las cosas. Ten pendiente que esto es una lucha constante, pero somos más que vencedores cuando le declaramos a Él con nuestra boca, mente y corazón.

Y tercero, reconoce que esto sigue siendo una decisión de cada día. Es decir, cada segundo de tu vida serás tú quién decidirás cómo lo vivirás, qué emanará de ti, a quién reflejarás con tus actos, qué provocarán tus palabras, qué esencia reinará en ti. Sí, somos nosotros quienes determinamos a qué señor vamos a servir, si a los de este mundo o a nuestro Dios.


¿Y por qué te recalco esto? Porque tienes que saber que vivir con propósito es ir contracorriente para que desde ahora te propongas perseverar, permanecer, ser intencional, para que desde este momento pongas tu vista en Jesús y no en las circunstancias. Recuerda, el mundo no se acomodará para que tú busques de Dios, eres tú quien debes procurar que tu mundo se adapte a que Él es tu prioridad.

Enfocándote en lo eterno.


Cuando vives con propósito reconoces tu identidad en Dios, por lo que ya no te mueve lo temporal, tus emociones ni lo que puedan ver tus ojos, sino ese sentido eterno para el que fuiste creada.


Pueden llegar las más fuertes tormentas y tribulaciones, pero permaneces de pie porque el Señor Omnipotente es quien te fortalece y Jesús es tu fundamento. Caminas por amor, teniendo claro que tu recompensa viene desde el cielo, y que cada paso te hace colaborador de su obra aquí en la tierra.

Si analizas, hay muchas formas en las que puedes vivir, dentro de ellas incluso muchas buenas, pero solo una es la correcta. Escoge hoy vivir con propósito, caminar de su mano y empezar esta historia que Él mismo ha escrito sobre ti. Nada vale más la pena que tu vida misma refleje la gloria de tu Creador.


¿Lo hacemos juntas? ¡Comencemos!

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