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¿Cómo establecer mis metas para el 2023?

En estos días es común escuchar la siguiente oración: "Este será mi año". Nos pasamos el mes de Diciembre escribiendo listas de metas, prometiéndonos bajar de peso, ahorrar para un fin, inscribirnos en un curso o terminar algo que ya hemos iniciado.


En fin, dedicamos tiempo en la planificación de un año del que no sabemos a ciencia cierta cuáles serán sus circunstancias. El problema de esto es que a veces olvidamos ciertos pasajes bíblicos que nos indican cómo el Padre es quien tiene la soberanía de nuestras vidas.


En Jeremías 29:11 dice "Porque yo sé los planes que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, planes de bienestar y no de mal, para darles porvenir y esperanza". Esto nos deja claro que una cosa es lo que nosotros disponemos en nuestros corazones y otra cosa muy diferente es la que el Padre tiene planeado para nuestras vidas.

Con esto no estoy diciendo que sentarnos frente a nuestra libreta y plasmar esas cosas que queremos lograr está mal. Lo que quiero decir es que nos afiancemos en Salmos 37:5. En este versículo se nos dice "Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará." Dentro de este verso de la Biblia se encierra una verdad que debemos conocer a plenitud. Y es que nuestros planes deben estar acorde a lo que Dios ha determinado para nosotros.


Entonces, ¿Qué debemos tomar en cuenta a la hora de organizar nuestras metas y proyectos para este 2023? En primer lugar es necesario ir a ese rincón que hemos preparado en nuestro interior y comunicarnos con el dueño de nuestras vidas.


Cuando entendemos que hemos sido creados con un diseño especial, en donde Dios ha depositado talentos y dones especiales en nuestras manos, nuestro corazón se inclina a buscar la voluntad del Señor por encima de todas las cosas. En Efesios 2:10 el apóstol Pablo dice que “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Cuando vayas a su presencia procura que Él te muestre tu realidad de este momento y lo que tiene proyectado para ti para estos próximos meses.

Bueno, ya has resuelto la cuestión elemental: has pasado tiempo con tu amado y estoy segura que Él te ha mostrado de una u otra forma cuál es el propósito con el cual debes trabajar para este año acabadito de estrenar. Ahora es momento de tomar un papel y lápiz para empezar a plasmar lo que Dios ha determinado.


Lo siguiente que debes tomar en cuenta es que toda meta necesita un plan de acción para que se lleve a cabo. No, no basta con tan solo decir “Voy a trabajar para el ministerio de mujeres de mi iglesia en este año”. Nuestro cerebro necesita registrar las acciones específicas que tenemos que realizar para que esta meta se haga realidad. A esto algunos teóricos de la materia de la organización y los hábitos lo han llamado sistemas. Lo hermoso y gratificante de aprender a hacerlo de esta manera, es que poco a poco el proceso nos enseña a disfrutar no solo la meta, sino también el camino.

Los sistemas de los que te hablo implican describir las acciones que estaremos realizando y el momento en que lo haremos, es decir, implica un qué, un cómo y un cuándo. A medida que estos actos se vayan sumando, poco a poco se irá forjando en nosotros un espíritu disciplinado que ha descubierto la paz que da elaborar un proyecto en donde la voluntad de Dios prima por encima de los propios deseos.


Ahora bien, recordemos que aunque llevemos nuestros planes y proyectos al Señor, no siempre lograremos ver lo que nos proponemos. Esto se debe a que en ocasiones la respuesta de Dios para bendecirnos es un rotundo "no". Otras veces Él nos dice que esperemos. Otras, simplemente guarda silencio. Y todas estas respuestas están alineadas a un solo fin: la glorificación de Dios en nuestras vidas.


No nos olvidemos de esa promesa guardada en Romanos 8:28: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados".

No te digo esto para que vayas a plasmar tus propósitos de este año con una actitud de “a ver si se dan las cosas”, sino que quiero que promulgues cada día "Este será el año del Señor en mi vida". Esto debemos enunciarlo hasta que el Señor venga o nosotros vayamos a él.


Te aseguro que aunque las cosas no salgan como nuestra humanidad quisiera, sentiremos esa paz que sobrepasa todo entendimiento al saber que nuestras vidas, sueños y metas están en sus manos y que lo que él hace en nuestras vidas es lo mejor para nosotros. Que en este nuevo año la paz y la misericordia del Altísimo estén contigo cada día y que puedas ver su gloria en tu vida en cada paso que des.


Bendiciones.

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